Últimos Años y Abandono del Ramal Pichilemu
El ferrocarril a
Pichilemu, tal como se ha señalado, tuvo muchos problemas para su construcción –superando
varios obstáculos los que incluso motivaron a no concluir las obras– lo que
produjo muchos beneficios a nivel económico, sin embargo, aún más a la
rentabilidad social.
Con el paso del
tiempo, y con la modernización tecnológica el país, el ferrocarril a nivel
nacional, inicia un proceso de cambio, en pro de una mejora sustancial a los
servicios que ya ofrecía a los pasajeros e inclusive en el transporte de carga.
En el caso del ramal de San Fernando a la Costa, no fue la excepción, debido a que se sustituyó la tracción a vapor por el diesel, siendo desplazada todo el parque de locomotoras a carbón a la 3° y 4° zona[1] respectivamente. No obstante, el arreglar los caminos y el inicio de la masificación del automóvil, desencadenaron una gran competencia al ferrocarril.
En este contexto, la gran
cantidad de ramales, existentes en nuestro país, se encuentran con el problema
de ver en cualquier momento sus servicios suprimidos y posteriormente
levantados, siendo uno de ellos la vía hacia Pichilemu.
Todos estos factores
indican que el autofinanciamiento, a la cual se vio obligada a acatar la
Empresa, estaba ocasionando un gran estrago en las vías del progreso, provocando lo más temido:
una supresión masiva de los servicios de las líneas férreas secundarias.
Como ejemplo en la región
de O´Higgins, en el año 1982, se eliminó el servicio del ramal Pelequén – El Carmen, concretándose
posteriormente el levante de rieles en toda su extensión.
En el caso de la línea
férrea a Pichilemu, Ferrocarriles decide poner fin al servicio de
pasajeros en el año 1985, pero debido al reclamo general se extiende el
servicio hasta el 9 de marzo de 1986, fecha en que se elimina de forma
indefinida el tren de pasajeros, manteniéndose únicamente el carguero, pero solo
hasta El Lingue.
Luego de la eliminación del servicio de pasajeros, la vía al no ser mantenida de manera periódica, se deteriora aún más, provocándose un gran socavón en el kilómetro 99 –específicamente a unos metros del Paso Las Mulas– impidiendo de forma momentánea que llegase a la costa un tren.
Se realizaron
trabajos y quedó arreglado, sin embargo, al parecer ya no existe interés de que
retorne un tren a Pichilemu. En el año 1993 deja de circular el carguero, donde
queda abandonada la vía completamente.
Los efectos del
abandono, no se hacen esperar, el hurto e incendios de durmientes, rieles,
nuevos reblandecimientos de la vía, deterioro de edificios de estación,
bodegas, se producen de manera reiterativa.
En 1991, se incendia la estación de Pichilemu, consumiendo las llamas gran parte del edificio, posteriormente se lograría reconstruir pero no en su totalidad
En el mismo año, se inicia el levantamiento de algunos desvíos del ramal Pichilemu, lo que ocasiona protestas. A pesar de esto igual ferrocarriles procede a extraer estos rieles.
En 1993 se
proclaman como Monumentos Nacionales las Estaciones de Placilla, Colchagüa y
Pichilemu, además del túnel de El Árbol y el caballo de agua[2] de la
Estación El Lingue.